lunes, diciembre 26, 2011

Aura


Non, je ne regrette rien

La música de Edith Piaf me recuerda a mi abuela materna. Pero eso no tiene una razón lógica. La vi dos veces en mi vida, o quizá más, pero solo recuerdo un encuentro. Fue en 1989, ella estaba totalmente marchita por el cáncer y yo veía con mis 6 años, como Ayrton Senna y Alain Prost se disputaban el título de la F1. Me dijo que pusiera lo que quisiera en la televisión. Que no le importaba. No recuerdo más. 

He visto fotos de ella, de los años 30 y 40 en los que tiene el cabello abombado como una Rita Haywort o una Joan Crowfort pero morena. Fotos en blanco y negro que parecen sacadas de un museo de historia. Sé pocas cosas de ella, y quizá sea mejor así. Sé que fue maestra de primera enseñanza y que trabajó toda su vida en eso y que logró hacerse de una casa en la colonia El Maestro, en el bulevar Vistahermosa en la zona 15. En la que ahora hay una tienda de ropa administrada por un koreano.

Pero sigo sin entender el porqué de su presencia en mi memoria junto a los temas de Piaf. Y así pasan los días, aunque más, las navidades. Poco a poco me construyo historias, la veo, la imagino junto a sus hermanas, en las fiestas de fin de año, escuchando la música de la época en la radiola y sobre todo, la veo cantando Non, je ne regrette rien como si tuviera la certeza de que la vida sigue, de que estamos en el mundo solo un instante y de que nada sirve arrepentirse. La veo regañándome, tratándome como un nieto malcriado que come antes de tiempo en la cena de Navidad. La imagino en postales navideñas, de pasados posibles, de pasados alternos. 

También la veo platicándome de cómo era la vida antes. Cuando todo era brillante, cuando la vida era exhibida en marquesinas como en una película de los años 40. Sé que se llamó Aura y que no la conocí como mi madre hubiera querido.

La foule 


Padam Padam



lunes, agosto 22, 2011

Tropinovela: Lipe, no entiendo

¿Cómo puede el club de cine reducirse a terapias de apoyo de un hora, cuando antes eran de ocho o diez horas mensuales por sesión? ¿Cómo, después de tanto tiempo compartido destruyendo películas, degustando suculentas viandas en restaurantes desde 2006, es posible que nos hayamos vuelto un mere grupo de club de te? Es que no entiendo. Somos escombros, somos la sombra de lo que fuimos.

            Es nostálgico. ¿Es el fin?, acaso te debemos cantar, “hoy le escribí una carta a mi querido hermano”. Te conozco desde hace un buen tiempo, no al punto de la amistad profunda como la que tenés con Emilio, pero hemos compartido oficina en el trabajo, penas y alegrías en muchas ocasiones como cuando todos nos quedamos sin empleo al mismo tiempo. ¿Recordás? ¡Que tiempos vaa!

Sin embargo, te apreciamos. Con mucho respeto y lejos de la mamoneria, o las bromas gay que este texto puede suscitar se te considera como un buen crítico de cine y el porqué del nacimiento de este grupo. ¿Es este el momento de escuchar violines y pensar que el club llegó a su fin?, ¿Debo cantar Amigo Felix para recordar los buenos tiempos de esos días de cine?

            Tu visión, aunque la más benevolente,  casi siempre fue acertada. Pero ahora desapareciste. Tu ausencia nos lastima. El análisis sobre el final de Inception, fue exacto incluso antes de que lo publicara el Blog de cine, Box office mojo, o Rogert Ebert, y ese es sólo un testimonio de la entrega con que ves el cine y el porqué eras un pilar del gremio.

Pero no entiendo qué pasa ahora. ¿Cómo puede ser posible que las sesiones de análisis de cine se hayan reducido de esta manera?, ¿Cómo es posible que ahora nos digas “Y si tengo tiempo... vemos una película, porque andan con suerte?”... “¡Y si tengo tiempo!”, ¡me podés hacer el cabrón favor!.

Pero más allá de la ausencia y tu crueldad, a la que no creo conveniente condenarte por este paso en falso (uno abandona proyectos, dejándose llevar, cosas de las que después se arrepiente), siento que debo hacer énfasis en esta costumbre poco profesional que hace retroceder en el tiempo al gremio de críticos de cine de Guatemala, del que vos sos fundador y miembro honorario.

Es que este proyecto se convirtió en un mero monigote de discusión circular. Vos eras quien equilibraba las opiniones, y ahora, cuando hay reunión, te invocamos para que tu espíritu se aparezca y estés con nosotros. Al final resultaste ser el aguafiestas de tu propio proyecto. Somos las viudas de un marido que nos ignora, que nos dice que nos necesita, es ese momento en el que dejamos todo para atenderte para que luego cancelés y digas..  lo siento (otra vez) no llegaré al foro. Pero bueno, así es la vida no: Abandonar a los amigos.

Y así estamos. Esperando. Esperando el fin. Cuando apenas una luz tenue ilumine el club, cuando sólo nos quede dinero para ir a un cine de cuarta para criticar películas como The Bounty Hunter, será acaso este el fin del club. El ocaso tan anunciado de este proyecto. Contame, ¿Tendrías la decencia de ir al funeral... nuestro funeral?

¿Con quién veremos The Dark Knight Rises? Es que debemos hacer nuestros planes geek sin vos? Justo ayer veía Dirty Harry: Dead Pool, en la escena Jim Carrey protagonizaba a Johnny Squares un cantante que interpretaba Welcome to the Jungle y a su muerte, su banda, que resultó ser Guns N’ Roses, le da el último adiós en un cementerio, mientras Harry Callahan investigaba qué sucedía. En ese momento pensé, “este es un dato para el club de cine” pero que pasa... Emilio me dice, no le llamés, le vas a interrumpir y nos vas a meter en problemas, ya no nos necesita.
 

Ya no sé qué pensar. ¿Con quién vamos a invertir tiempo hablando sobre detalles técnicos de cine que solo a nosotros nos importan?, es eso acaso, ¿Ya no te importa saber que creo que la iluminación en las películas de Cameron Crowe siempre ha sido mala?, ¿es que ya no te ofende si digo que Star War es lo peor que pudo sucederle al cine, sólo para molestar?, ¿es que no te das cuenta que ahora las discusiones de cine con Emilio son un círculo de contradicciones porque no estás para aterrizar y terminar las discusiones?, ¿es que acaso no te va importar si digo que Pearl Jam y sus 20 años es de hueva? ¿Es que ahora te pelamos? 

 Y así solo nos queda espera el fin. ¿Será hoy?... ¿será mañana?. La incertidumbre cubre este proyecto y no me queda más que tener fe en que regresarás. En que te darás cuenta que hacíamos nación al destruir con críticas el cine nacional. En que enriquecíamos nuestro conocimiento con la opinión del otro. 


Pero tu lugar seguirá ahí, socio fundador número 0000002. Haremos una placa en tu nombre, para que siempre estés cono nosotros. Sé que no habrá respuesta y por eso te decimos un hasta pronto Lipe. Tu lugar estará seguro en el gremio. Hasta pronto. Nos pagaste como a las chicas Lipe: Mal. Tené la seguridad de que estamos orgullos de tu fugaz paso por club. El único proyecto que logramos concretar y que ahora, después de cinco años de trabajo, termina. Gracias Lipe... Good night and Good luck.